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27 diciembre 2016

Torre Na Joana "Torre Bombita"

Torre Bombita

Hablando con una compañera de trabajo sobre lugares abandonados, me comentó que existía una casa abandonada en Montcada i Reixach, concretamente en el polígono La ferrería.

Me sorprendió la noticia porque a pesar de llevar muchos años trabajando cerca de esa zona nunca había oído hablar de Torre Bombita, “la casa del torero”.

El mismo día que supe de su existencia busqué información en internet. Pensé en encontrar los típicos relatos sobre espíritus, psicofonías e historias paranormales pero en realidad solo encontré una bonita historia de amor, aunque trágica a la vez.

Ricardo Torres Reina apodado como “Bombita”, fue uno de los toreros más famosos del mundo taurino a principios del siglo XX.
Nacido en Sevilla (Tomares 1.879), tomó la alternativa en Madrid (1.899) y tras un gran éxito anunció su retirada en 1.913.
El 15 de julio de 1.919 Ricardo Torres contraía matrimonio con la joven Maria Regordosa i Jover, hija de una familia de la alta sociedad catalana y propietaria de una gran finca llamada Torre Na Joana, situada en el polígono La Ferrería de Montcada i Reixach, Barcelona.
Se casaron en dicha finca reuniendo a familias de la aristocracia y de la clase alta catalana.
El matrimonio no pudo disfrutar de su gran amor ya que al año siguiente de la boda, en junio de 1.920 y a la edad de 22 años, Maria Regordosa muere en el parto de su primer hijo Román.
Tras el trágico suceso, Ricardo Torres jura ante el cuerpo de su difunta esposa serle fiel hasta el último día de su vida y tal fue la promesa que aunque tuvo pretendientes, nunca más volvió a casarse. Cayó en una profunda depresión y en recuerdo a su difunta esposa construyó en la misma finca una capilla dedicada al Jesús del Gran Poder.
La finca de Torre Na Joana iba a ser destinada a la crianza de reses bravas pero al morir Maria Regordosa renunció a la crianza y años más tarde se transformó en tierras de cultivo. Parte de esa finca se dividió también en parcelas que fueron arrendadas por diferentes personas.
El heredero de todas esas tierras fue Román Torres Regordosa, hijo de Ricardo y Maria.
Tras la muerte de Maria recibieron varias ofertas de compradores que querían adquirir la Torre de Na Joana, pero nunca llegaron a venderla ya que esa casa tenía para ellos un gran valor sentimental.
Años más tarde y tras morir Román, la finca pasó a manos del siguiente heredero, Ricardo Torres Rocamora, nieto de “Bombita”.
En la década de los años ochenta las propiedades que se dividieron en parcelas se vendieron, y posteriormente se construyó el polígono que hoy en día sigue en activo, el Polígono de La Ferrería.

Han pasado más de treinta años (1.985) desde que el edificio de Torre Bombita fue entregado gratuitamente al ayuntamiento de Montcada y hoy en día la casa se encuentra en un estado totalmente ruinoso.
Ricardo y Maria descansan juntos en el cementerio de Santa Coloma de Cervelló, donde está el mausoleo de la familía Rocamora.

Si levantaran cabeza y vieran como está la finca hoy en día posiblemente les daría un infarto.
No entiendo como una casa donde vivió un personaje tan famoso haya acabado en el estado en el que se encuentra.

Para acceder a la finca hay que situarnos en la C-58 dirección Barcelona y salir por la salida La Ferreria. En la misma salida y antes de llegar al gran supermercado Makro veremos a nuestra izquierda un gran edificio que sobresale de entre la maleza, ahí está situada Torre Na Joana.

Nuestra primera visita a la finca fue un caluroso domingo de agosto. El polígono estaba completamente vacío al ser domingo, vacío excepto dos viejas furgonetas aparcadas a escasos metros del camino que se abre hacia Torre Bombita.
Tras pasar por entre malezas y varias piedras que obstruían el paso, llegamos a la finca. Primero inspeccionamos la parte del exterior donde posiblemente sería la entrada a la finca, después dimos la vuelta en una esquina de la torre y encontramos a varios metros una puerta medio derruida. Con mucho cuidado, mi compañera avanzó dentro de la torre pero enseguida oímos un ruido que provenía del piso de arriba, como si alguien arrastrase un mueble. Como solo estábamos mi compañera y yo, no nos atrevíamos a entrar. Nos extrañó las dos furgonetas que vimos anteriormente, y al oír ese ruido decidimos salir lo antes posible. ¡Mejor prevenir antes que curar…!
Decidimos irnos y volver otro día. Y eso hicimos cuatro meses más tarde, volvimos al mismo lugar pero esta vez acompañadas con dos personas más.

Las primeras fotos que tomé posiblemente sería donde estaba ubicada la capilla dedicada a "Jesús del gran poder".

Torre Bombita
Torre Bombita
Posible entrada a la capilla
Detalle de las antiguas paredes









Tras alejarnos de la capilla, volvimos al mismo camino por donde habíamos venido y este nos llevó a un lateral de la Torre.

El camino que lleva a la finca está mucho mejor que la primera vez que fuimos. La maleza había desaparecido y ahora se veía mucho mejor todo el exterior, tanto es así que nos dimos cuenta que había otra parcela donde antiguamente sería la cuadra, ganadería o algo parecido.


















Tras atravesar la puerta de la Torre hay que ir con mucho cuidado ya que no se sabe ni lo que se pisa de tanta porquería que hay.

Pensábamos que los tres pisos que se veían desde el exterior todavía seguirían existiendo pero no fue así, está todo totalmente destruido.

Se puede acceder a una parte del primer piso pero hay que ir con mucho cuidado ¡se cae a trozos!

De hecho, hace unos años se mató una persona intentando sacar una reja de una ventana o pared (leído en un foro de internet).

Para que os hagáis una idea os dejo algunas fotos que tomé en su interior…


















Escaleras para subir al primer piso

Lo poco que queda del primer piso está muy deteriorado y no quisimos avanzar más de la cuenta ya que  podría caerse por completo.

Aquí tenéis una parte de lo que queda del techo.
 Tras ver la Torre por dentro, salimos por la misma puerta que entramos.


Esto parece un tobogán o algo parecido, quizás habría alguna mini piscina o alguien con el paso de los años lo dejó ahí abandonado.
Una vez en el exterior salimos definitivamente de la finca por debajo de un arco (lo que queda de el), donde posiblemente se entraría en coche o carruaje. 







Es una pena que una casa tan grande haya acabado en este estado tan lamentable.
Ya nada queda de lo que fue en su época de máximo esplendor.
¡Ay, si levantara cabeza Bombita...!

Os dejo una anécdota recogida del diario ABC referente al torero:

Aseguran que cuando en la estación de Moncada no había llegado Bombita, el tren no arrancaba. «Encara no marxem?», preguntaban los viajeros. «No, esperem al torero», contestaba el maquinista.